¿Qué cosas pueden estresar a tu perro?
No hace falta que ocurra algo extraordinario. El estrés puede aparecer por situaciones cotidianas como:
- Mucho ruido, visitas o demasiados estímulos al mismo tiempo.
- No tener un lugar tranquilo para descansar.
- Cambios en la rutina.
- Encuentros forzados con personas o con otros perros.
- Situaciones que le generan frustración o que no sabe cómo manejar, como entrenar algo muy difícil.
- Dolor o algún malestar físico.
Y ojo: cada perro es un mundo. Lo que a uno le encanta, a otro puede darle miedo o parecerle incómodo.
También presta atención si notas que jadea demasiado sin haber hecho ejercicio, no logra quedarse quieto, se esconde con frecuencia o empieza a reaccionar de una forma diferente a la usual.
Si estos cambios persisten o aparecen de un momento a otro, lo mejor es consultar con un veterinario para recibir una orientación adecuada.
Hábitos sencillos para cuidar su bienestar
La buena noticia es que no necesitas comprar mil juguetes ni convertirte en un payaso para mejorar el día de tu perro.
A veces, pequeños cambios en su rutina pueden hacer una gran diferencia.
Déjalo olfatear durante los paseos
No todo es caminar rápido y hacer kilómetros.
Dale tiempo para explorar, investigar olores y conocer su entorno a su ritmo. Olfatear es una parte importante de la forma en que los perros interactúan con lo que los rodea.
Jueguen a buscar cosas
Esconde premios por la casa y deja que use la nariz para encontrarlos.
Es una actividad sencilla que le ofrece estimulación y entretenimiento. Incluso puedes aprovechar parte de su ración de alimento para hacer juegos de búsqueda en casa.
Cuida sus horas de descanso
Tu perro necesita un lugar cómodo y tranquilo donde pueda dormir sin que lo estén molestando a cada rato.
Así como es importante compartir momentos juntos, también lo es permitirle descansar cuando lo necesita.
Respeta su espacio
No todos los perros disfrutan los abrazos, las caricias interminables o los saludos con desconocidos.
Aprende a reconocer cuándo busca contacto y cuándo prefiere estar tranquilo. Respetar sus señales es una manera de conocerlo y acompañarlo mejor.
No te olvides de su alimentación
Ofrecerle un alimento completo y balanceado, adecuado para su edad y sus necesidades, también es parte de cuidar su bienestar.
Además, puedes aprovechar parte de su ración para hacer juegos de búsqueda en casa y convertir un momento cotidiano en una oportunidad de estimulación.
Parce, aprender a escucharlo también es cuidarlo
A veces pensamos que un perro feliz es el que siempre está jugando, saluda a todo el mundo y se deja acariciar por cualquiera.
Pero también es feliz el perro que puede descansar tranquilo, explorar a su ritmo y decir “ahora no” sin que lo obliguen a interactuar.
Entonces, la próxima vez que tu perro gire la cabeza, se lama el hocico o se aleje de una situación, tómate un segundito para “leerlo”.
Quizás no está siendo terco ni antipático. Quizás simplemente necesita un poquito de espacio.